La Virgen con el niño. Rogier van der Weyden (Museo del Prado)
María vivió como nadie las bienaventuranzas de Jesús, la más bendita de las mujeres y no acepta que nos quedemos caídos, nos lleva en sus brazos sin juzgarnos.
Rezar con devoción el santo rosario para tener comunicación con la Virgen.